jueves, 29 de noviembre de 2012

Estresmanía: la adicción más común de nuestros tiempos


El estrés se ha convertido en el común denominador de la sociedad venezolana. Nadie se salva: jóvenes y adultos, hombres y mujeres, desempleados y trabajadores lo sufren por igual. Es nocivo para la salud, al igual que cualquier adicción, pero no causa el mismo placer ni satisfacción…curioso, ¿no? Conoce a través de este reportaje lo básico acerca esta patología.


Daniela González Araujo

            La Real Academia Española define el término “estrés” como “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos, en ocasiones graves”. Aunque el estrés no es considerado propiamente una enfermedad, el número de médicos que lo asocian con disfunciones físicas y psicológicas del cuerpo humano va en aumento. Así, este se ha convertido en una manía que puede ocasionar daños tan graves como el alcoholismo, el tabaquismo y la drogadicción.

La escritora y coach motivacional, Heyddy Sulbarán, afirma que el ser humano siente estrés cuando está sometido o expuesto a demandas que son excesivas, que no son del agrado propio y que van en contra de la voluntad. Los síntomas de esta condición se manifiestan en el sistema nervioso en forma de insomnio o nerviosismo, en los músculos en forma de tensión o dolores crónicos, en el sistema digestivo en forma de cólicos o mala digestión y en el sistema cardiovascular en forma de hipertensión y hasta infartos. A nivel mental, el hombre comienza a vivir con miedo, mal humor y rabia. “La mente y el cuerpo se afectan mutuamente”, asegura Sulbarán.

En el siguiente audio, extraído del programa radial "Inspirulina", con Elí Bravo, Sulbarán habla sobre la importancia de manejar la ansiedad para prevenir el estrés:




LOS ORÍGENES

La procedencia del término estrés es quizás más antiguo que su definición conceptual moderna, ligada a la salud. La licenciada en Enfermería, Laura Flores, indicó en su tesis sobre los factores generadores de estrés en unidades de Terapia Intensiva, que para el siglo XVI la palabra “estrés” connotaba tensión, adversidad o dureza. Posteriormente, el término evolucionó y fue  utilizado en el campo de la física para indicar la fuerza interior de un cuerpo. Finalmente, en el año 1930, el endocrinólogo austrohúngaro Hans Selye conceptualizó el término. Lo definió como el “conjunto de reacciones fisiológicas ante cualquier forma de estimulación dañina, incluidas amenazas psicológicas”.

Selye consideró que algunas enfermedades cardíacas, la hipertensión arterial y los trastornos emocionales y mentales, no eran sino respuestas a cambios fisiológicos que podrían estar predeterminados genéticamente; sin embargo, al continuar con sus investigaciones, concluyó que el estrés no es producido únicamente por agentes físicos sino que, además, las demandas de carácter social y las amenazas del entorno del individuo provocan el trastorno. A partir de ahí, científicos se han dedicado a estudiar dichas reacciones, logrando asociarlas a los causantes de vasto número de enfermedades. Estas pueden clasificarse en dos grandes grupos: enfermedades por estrés agudo y patologíaspor estrés crónico.


Científico endocrinólogo Hans Selye


Las enfermedades por estrés agudo aparecen en los casos de exposición breve pero intensa a agentes nocivos. Emergen de forma súbita, evidente y –generalmente– sus daños se pueden revertir. Los padecimientos que provocan son las úlceras, las neurosis y los estados de shock. Por su parte, las patologías por estrés crónico surgen cuando el individuo persiste ante agentes nocivos durante meses o años, generando dolencias permanentes. Algunas anomalías asociadas a este tipo de estrés son la gastritis, la ansidedad, la migraña, el insomnio, la disfunción erectil, la trombosis cerebral, la hipertensión arterial y los infartos.


¿EL ESTRÉS ES CASUAL O CAUSAL?

En 1989 el psiquiatra estadounidense, Victor J. Freeman, definió tres detonantes principales del estrés: la carencia, el exceso y la intolerancia. El estrés carencial se produce, según el autor, cuando hay una pérdida de algún factor indispensable para el bienestar del individuo; por ejemplo, el fallecimiento de un ser querido. El estrés por exceso se produce cuando el cuerpo humano realiza más actividades de las que debería estar realizando; por ejemplo, trabajar desde muy temprano y con pocas horas de descanso. Finalmente, el estrés por intolerancia se produce cuando el organismo reacciona ante situaciones intolerables, ya sean de tipo biológicas, psicológicas o sociales; por ejemplo, pasar seis horas diarias dentro del automóvil debido al tráfico vial.

La  neurocientífica Sonia Lupien plantea otras razones que originan el estrés en el siguiente video:



            Existen otros elementos asociados al estrés. El ambiente, las relaciones interpersonales, la organización y todo lo que concierne al desempeño de los roles diarios están estrechamente ligados a la sensación de realización o, en su defecto, a la sensación de estrés. El ambiente donde el individuo se desenvuelve día a día debe estar adecuadamente condicionado. Por ejemplo, poseer todos los recursos necesarios para completar las tareas asumidas en el espacio laboral genera calma. De forma opuesta, la ausencia de los recursos suele generar tensión, que posteriormente se traduce en estrés. En la misma línea, el mal relacionamiento –tanto con nuestros superiores como con nuestros pares– genera inseguridad, ansiedad, impotencia, rabia y hasta tristeza, que, nuevamente, se traduce en estrés.

                En el siguiente video el doctor Carlos Ubierna explica las consecuencias del estrés laboral:





ESTAMOS AMPARADOS

El estrés por motivos laborales está tipificado dentro de la legislación venezolana como una enfermedad ocupacional. El Artículo 70 de la Ley Orgánica de Prevención,Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (Lopcymat), define a las enfermedades ocupacionales como los “estados patológicos contraídos con ocasión del trabajo o exposición al medio en el que el trabajador se encuentra obligado a trabajar”.

 De acuerdo a la Lopcymat, en Venezuela los episodios de estrés laboral deberían declararse formalmente ante el Instituto Nacional de Prevención, Salud y Seguridad Laborales(Inpsasel). Los trabajadores que creen estar expuestos a este tipo de patologías por razones laborales deben llevar sus planteamientos y denuncias ante los delegados de prevención del instituto y, estos últimos, hacer una análisis de las condiciones laborales a las cuales está expuesto el trabajador afectado, con el fin de verificar la veracidad de su situación y, posteriormente, ser solucionada.


VIVIR SIN ESTRÉS ES POSIBLE

Las estrategias para afrontar el estrés buscan prevenir y controlar las exigencias del entorno y de nosotros mismos. Cuando una actividad genera inevitablemente estrés, como un examen universitario o una lesión física, el desafío consiste en hacer frente a la situación de la manera más saludable posible. Para ello, la Universidad de Granada, España diseñó algunas estrategias que han probado ser eficaces y que pueden ayudar a hacer frente a situaciones de mucha tensión:

Relájate. Realiza actividades que te permitan renovarte física y psicológicamente: descanso, vacaciones, deportes y actividades de ocio.


Haz ejercicio. Las actividades físicas como caminar, nadar, o incluso limpiar el cuarto, reparan nuestras fuerzas y nos reaniman.


Mantén una dieta saludable. Evita la automedicación y el abuso de cafeína, alcohol y comidas grasosas.


Sé asertivo. Establece límites, aprende a decir que no. Suspende las actividades que son menos prioritarias, es decir, “escoge tus batallas”.


Organiza tu tiempo. Prioriza y estructura tus actividades y expectativas.


lntenta mantener expectativas realistas. Esperar demasiado de uno mismo o de los demás, exigirte perfección o ser inflexible con las prioridades puede generar mucha frustración.


Comparte tus emociones. Busca alguien con quien conversar y expresar tus emociones, tanto la risa como la pena y la rabia.


 Anticipa las situaciones estresantes y prepárate. Imagina la situación (el examen o la entrevista, por ejemplo) y practica tus respuestas y reacciones para estar preparado.


Ordena tu espacio personal. Limpia y arregla tu cuarto y tu mesa de estudio. Cambia tu ambiente físico de manera que te ayude a trabajar y descansar mejor.


El estrés, como cualquier otra adicción, es controlable y reversible si se atiende a tiempo. Vivir bajo presión es opcional, pero las consecuencias físicas y mentales que esto implica podrían ser definitivas. Tan solo mantener una actitud positiva ante los eventos nocivos de la rutina diaria podrían hacer mucho más valiosa la experiencia de vivir.






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