viernes, 16 de noviembre de 2012

Los objetivos de la Educación Para Todos no se alcanzarán para el 2015


La  directora general de la UNESCO, Irina Bokova, reafirma la necesidad de que el compromiso asumido por los gobiernos y los donantes internacionales se fortalezca para evitar un retroceso en los logros que se han alcanzado




Vanessa Rayo Calvache

En el año 2000 se realizó en Dakar, Senegal, el Foro Mundial sobre la Educación, en el cual se evidenció que muchos de los países que asistieron a la Conferencia Mundial sobre Educación Para Todos, en 1990, no habían alcanzado diez años después las metas trazadas para este período, razón por la cual se decidió concretarlas aún más; por tal motivo, se establecieron seis objetivos específicos en materia educativa que debían cumplirse en el mundo para el año 2015. Sin embargo, según el Informe de Seguimiento de la Educación Para Todos 2012 publicado por la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés), aunque a la fecha se han realizado algunos progresos, es poco probable que para el 2015 se logren a nivel mundial todos los objetivos.
 
De acuerdo con el décimo Informe de Seguimiento de la Educación Para Todos 2012 publicado por la UNESCO, son pocos los países que tienen posibilidades de alcanzar la totalidad de los seis objetivos de la EPT que se fijaron en el año 2000, estando la mayoría de las naciones atrasadas. Dichos objetivos son: 1) extender la atención y la educación de la primera infancia; 2) alcanzar la meta de la enseñanza primaria universal; 3) promover programas de aprendizaje y competencias para la vida diaria destinados a los jóvenes y adultos; 4) reducir los niveles de analfabetismo de los adultos a la mitad; 5) conseguir la paridad y la igualdad de género y 6) mejorar la calidad de la educación. 

Según la recientemente electa directora general de la UNESCO, Irina Bokova, aunque se ha avanzado en el cumplimiento de los seis objetivos, específicamente en el aumento de la cantidad de personas que acuden a la escuela primaria y las mejoras en la paridad entre los sexos de la enseñanza primaria, a tres años de que se cumpla el plazo del 2015, el número de niños no escolarizados no se ha reducido desde el 2007 y sigue habiendo graves problemas en la alfabetización de los adultos y en la calidad de la educación.

Extender la atención y la educación de la primera infancia
Con respecto al primer objetivo, la educación prescolar en América Latina ha presentado progresos, ya que en Colombia, Brasil y Chile se implementaron programas para mejorar la salud y la nutrición de los niños; lo cual se ha traducido en un aumento de la matrícula infantil de los preescolares en esos países. En Venezuela, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), ha aumentado todos los años el número de niños que reciben educación en su primera infancia desde 2000 hasta 2011, ya que a principios del milenio solo cinco de cada diez niños tenían la posibilidad de asistir  a un prescolar, mientras que para el 2011 esa cifra aumentó a siete de cada diez.

Alcanzar la meta de la enseñanza primaria universal
En el objetivo de alcanzar la enseñanza primaria universal para el 2015, se han registrado mejoras en el mundo,  ya que desde el año 1999 hasta la actualidad se pasó de 108 millones de niños que no recibían educación primaria  a 61 millones. Sin embargo, esta importante reducción se consiguió en su mayoría entre 1999 y 2004 y desde el 2007 no han disminuido los números de los niños que no van a la escuela primaria. Esto se debe a que algunos países pertenecientes al hemisferio occidental ya no cuentan con los recursos necesarios para apoyar a los estados con altos índices de pobreza, lo que impide que muchos padres y madres matriculen a sus hijos en la escuela. En cuanto a Venezuela, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE),  hasta el 2011 aproximadamente nueve de cada diez niños recibía educación primaria, proporción que se ha mantenido desde el año 2000.

Promover programas de aprendizaje y competencias para la vida diaria destinados a los jóvenes y adultos
El tercer objetivo referente a la promoción de programas de aprendizaje y competencias para la vida diaria destinados a los jóvenes y adultos es en el que se hace mayor hincapié en el informe, ya que, de acuerdo con la directora general de la UNESCO: “la crisis económica mundial está teniendo una repercusión en el desempleo. En todo el mundo, un joven de cada ocho está buscando empleo (…) el bienestar y la prosperidad de los jóvenes dependen más que nunca de las competencias que la educación y la capacitación pueden ofrecerles”. Según Bokova, preocuparse por la educación no solo consiste en velar porque todos los niños y los jóvenes puedan asistir a la escuela; sino también en prepararlos para la vida, brindándoles herramientas  para que puedan acceder a un trabajo digno y contribuir con el desarrollo de las comunidades a las que pertenecen. Estas competencias que se necesitan para el trabajo y para la vida se adquieren en su mayoría en la escuela secundaria; no obstante, desde 2007, 71 millones de adolescentes a escala mundial no recibían este tipo de educación; número que no ha disminuido desde entonces, como consecuencia de la actual recesión que sufren algunos estados occidentales, que en su mayoría son los que aportan las ayudas económicas a los países más pobres, como algunos que pertenecen al África Subsahariana. De acuerdo con el INE, en Venezuela, para el año 2000, seis de cada diez mujeres y cinco de cada diez hombres recibían educación secundaria; mientras que para el 2011 estas cifras mejoraron; puesto que aproximadamente ocho de cada diez mujeres y siete de cada diez hombres recibieron este tipo de educación el año pasado. No obstante, según el director del Centro de Investigaciones Culturales y Educativas (CICE), Mariano Herrera, este es el nivel educativo del país en el que hay más deserción por parte de los alumnos, sobre todo en 7mo, 8vo y 9no grado. Este abandono de las aulas se debe, principalmente, a factores económicos, puesto que las personas pertenecientes a las clases más desfavorecidas no cuentan con los recursos necesarios para ir al liceo, ya que el ingreso familiar no alcanza para cubrir los costos de los útiles escolares, transporte, merienda  y uniforme.  

Reducir los niveles de analfabetismo de los adultos a la mitad
Con respecto al objetivo de reducir los niveles de analfabetismo en los adultos en un 50%, los progresos que se han realizado han sido insuficientes, ya que para el 2010 todavía había  en el mundo 775 millones de adultos que no sabían leer ni escribir. La mayoría de estas personas vivía en Asia Meridional y Occidental y en el África Subsahariana. Con respecto a  Venezuela, actualmente el porcentaje de analfabetos es de aproximadamente 5% según los resultados del Censo Nacional de Población y Vivienda 2011; lo cual se traduce en un millón cuatrocientos mil habitantes que aún no saben leer ni escribir.

Conseguir la paridad y la igualdad de género
En el quinto objetivo del movimiento EPT, que trata sobre la consecución de la paridad y la igualdad de género en la educación, es en el que se han obtenido mejores resultados desde el año 2000. Aun así, son muchos los países que corren el riesgo de no conseguir la paridad entre niños y niñas que reciben educación primaria y secundaria. Los Estados que poseen los más altos niveles de disparidad están ubicados en el continente africano, entre estos se encuentran Angola y Eritrea; en estos son las niñas las que están en desventaja frente a los niños. En Venezuela, según datos del INE, en el 2011, los dos sexos estaban en igualdad de condiciones de acceso a la educación primaria (tanto nueve de cada diez niñas como nueve de cada diez niños recibía educación primaria); mientras que en la educación secundaria, eran las jóvenes quienes tenían ventaja sobre los hombres; ya que aproximadamente ocho de cada diez muchachas recibía este tipo de educación; mientras que la proporción de muchachos que recibía educación secundaria era siete de cada diez.

Mejorar la calidad de la educación
El último objetivo que se refiere a la necesidad de mejorar la calidad de la educación es uno de los que más preocupa, ya que entre los 650 millones de niños del mundo que asisten a la escuela, 130 millones son incapaces de adquirir conocimientos básicos. Según el Programa Internacional para la Evaluación de Alumnos, en Venezuela,  60% de los estudiantes no supera las competencias básicas en matemáticas y 0% alcanzan el rendimiento óptimo. Por otro lado, 42% no supera las competencias básicas en lectura y apenas 1% si alcanza el nivel.
Según Bokova,  hoy día el compromiso de los donantes y de los gobiernos para con la educación está perdiendo fuerza; quizá por la crisis económica que se vive actualmente. Sin embargo, no se puede permitir que lo ganado hasta ahora se pierda por la falta de voluntad y de cooperación. Los gobiernos deben comprender que  invertir en educación solo puede traducirse en cambios positivos para su país. El costo de la educación de una persona genera ganancias de diez a quince veces superiores a lo gastado, según datos de la UNESCO. 
 "A nivel más general,  cumplir con los objetivos del movimiento EPT se trata de ayudar a los países a cultivar la fuerza de trabajo que necesitan para crecer en la economía mundial”. Irina Bokova, directora general de la UNESCO. 



El agua arrasa con todo a su camino
Cada día crece más la crisis de los habitantes aledaños al Lago de Valencia, por no encontrar respuestas inmediatas  a sus necesidades por partes de las autoridades

Hoy en día el segundo lago más importante de Venezuela, se encuentra atravesando un gran problema geográfico. Se trata del Lago de Valencia, el cual posee un cuerpo de agua dulce sin desagüe al mar y se encuentra en una fosa tectónica conocida como Graben de Valencia.
Ésta se ubica entre la cordillera de la Costa y la serranía del Interior, además es la única cuenca de tipo endorreica en Venezuela, lo que quiere decir que no tiene salida fluvial al mar, es por esta razón que recibe aportes de agua de numerosas corrientes fluviales de corto curso y de escaso caudal, entre las que pueden destacar los ríos Güigüe, Turmero, El Limón, Cabriales, Los Guayos, Güey y el río Aragua que es el más importante con aproximadamente 80km de recorrido.


El Lago de Valencia con su longitud máxima de 30Km, una anchura que alcanza los 20km y una profundidad máxima de 39 metros; éste lago es el fenómeno hidrográfico más importante del centro del país.
En sus orillas nacen dos de las principales ciudades del país, Valencia y Maracay, además de otros centros urbanos importantes como Mariara, San Joaquín, Güigüe, Guacara y Palo Negro. La cuenca del Lago de Valencia es también conocida popularmente como los Valles de Aragua.
La problemática
En la actualidad este Lago enfrenta una de las situaciones más cruciales de su historia, ha sobrepasado sus límites de agua y ha traído consigo la inundación a más de 5.500 hectáreas de tierras de cultivos, en los estados Aragua y Carabobo.  Además de la gran crisis vial que ha traído a las zonas aledañas a él, como ocurrió el día de ayer en la carretera entre los sectores de Paso Real y  Las Tiamitas, que tiene una falla de bode de 6 metros lineales, 60 centímetros de profundidad y 90 centímetros de ancho. http://www.reportero24.com/2012/10/carabobo-advierten-colapso-de-la-carretera-valencia-guigue/


El pasado 10 de octubre el gobernador del estado Aragua, Rafael Isea, durante una rueda de prensa, detalló los planes de contingencia realizados por el Ejecutivo para solventar la situación. Además declaró que un total de 334 personas que integran 82 familias, fueron trasladadas a tres hoteles de la entidad, como parte del plan preventivo para salvaguardar sus vidas, tras la crecida del Lago de Valencia y Los Tacariguas.
El legislador Germán Benedetti, miembro de la bancada de Proyecto Venezuela ante el Consejo Legislativo del Estado Carabobo (CLEC), declaró que durante los últimos dos años, el Lago de Valencia arrasó con más de 5.500 hectáreas de tierras de cultivos, en los estados Aragua y Carabobo. También agregó, “Es importante que la sociedad entienda que esta problemática tiene que ver con un grave error del Gobierno Nacional de confiscar 25.000 hectáreas de caña de azúcar y cambur”, esto se debe a que los sembradíos contribuyen a que el nivel del lago se mantenga estable, ya que a través de los sistemas de riego pueden extraer del cuerpo de agua hasta 9.000 litros por segundo por cada 10.000 hectáreas.
Los productores de estos sembradíos cercanos firmaron un acuerdo el pasado 5 de marzo, donde exigieron que se haga un decreto presidencial para reactivar esas tierras y este se suscribió el pasado 13 marzo del año en curso. Sin embargo, de todos los puntos que se trataron en este decreto, el único que no se ha cumplido es el financiamiento a los productores, que se calcula sea entre 10.000 a 15.000 bolívares por hectárea para su cultivo y otros 57.000.000 bolívares para la adquisición de maquinaria y otros equipos necesarios.
Inversiones en el Lago
El presidente Chávez días atrás en el último Consejo de Ministros aprobó 150 millones de bolívares para el Lago de Valencia, estos se distribuirán de la siguiente manera, 3 millones 500 mil serán dedicados al muro de contención; 12 millones irán al mantenimiento de los refugios que se encuentran en la entidad; 101 millones se emplearán para la atención de las vías y 33 millones estarán siendo invertidos en el mantenimiento de las aguas servidas y los drenajes.
La realidad
El desbordamiento del cuerpo de agua ya tiene meses avanzando sin que las autoridades pertinentes hayan acertado con una solución definitiva. Esto se debe a la guerra entre partidos que tienen los gobernadores del estado Carabobo, Henrique Salas Feo de Proyecto Venezuela y el de Aragua, Rafael Isea del PSUV. Sus diferencias políticas son las que los han llevado a culparse los unos a los otros y no ocuparse de la situación para ayudar al colectivo común que está sufriendo con toda esta crecida de las aguas.
Actualmente las aguas tienen un aumento en su nivel freático de tres metros sobre el nivel del mar, esto es algo histórico para los parámetros de ésta cuenca venezolana, la cual jamás había llegado a unos niveles tan altos.
En la actualidad se encuentran aproximadamente 12 máquinas distribuidas en el muro de contención de la Punta, en el Lago de Valencia, para llevar a cabo labores de mantenimiento preventivo y reforzamiento. Además cinco volquetas se mantienen transportando el material necesario para la construcción del nuevo dique en Paraparal, según informó Luiguina Cercio quien es la Autoridad Única del referido lago.

A pesar de todo este esfuerzo de las autoridades por solucionar de una manera pronta y efectiva este problema, vemos como los ciudadanos siguen reclamando soluciones inmediatas para sus necesidades, otro de los sectores que se ha visto muy afectado por toda esta situación es Cogollal, estado Aragua donde sus habitantes se han reunido muchas veces con el alcalde del Municipio Girardot, y otras autoridades pertinentes, pero no han obtenido respuesta alguna.
Mientras esperan soluciones el lago de Los Tacarigua sigue avanzando hacia sus casas. La familia de Violeta Montero es una de las más afectadas, sus miembros viven hacinados porque lamentablemente la laguna ha recobrado su espacio, asimismo afirma que todavía no le han dado respuestas claras sobre su situación y cada día se les hace más difícil vivir debido a que en sus cuartos está aumentando el nivel del agua y los pisos debilitados porque el líquido está socavando los terrenos y las bases de la construcción.
Al igual que Montero y su familia se encuentran muchas más en riesgo por esta situación y no ven la hora en que las autoridades corrijan la situación que están atravesando desde hace ya varios meses y quizás años.
Juliana Segovia, otra de las personas afectadas comentó “Sabemos que hay otras familias en los refugios de La Punta y de otras partes porque ya tienen el lago en sus casas, eso lo entendemos, por eso aceptamos que las primeras soluciones habitacionales se la den a ellos, pero tampoco queremos que se olviden de nosotros y esperen que el lago nos trague nuestras casas”.
Toda esta situación refleja la realidad de dos estados que están presididos por partidos políticos de distintas ideologías y donde la prioridad no es el pueblo afectado, sino su diferencia de pensamiento. Es por ello que reclaman una vez más a las autoridades que tomen cartas en el asunto, dejen sus diferencias a un lado y enfrenten la situación para resolver y encontrar la mejor solución para todos.
           Según el gobernador de Carabobo, Henrique Salas Feo, el desnivel del Lago de Valencia se predijo hace mucho tiempo, este se debe a la falta de mantenimiento y de planificación urbana en sus cercanías, ya que inicialmente eran zonas dedicadas a la agricultura, jamás se pensó que se fueran a poblar de tal manera. 

María Verónica Orta

domingo, 19 de febrero de 2012

embebido

Esta regista estaembebidacomo una prueba

jueves, 15 de julio de 2010

La versatilidad ha sido uno de sus signos más distintivos
El frenesí del deambular por lo simbólico
Sin máscaras ni medias tintas y despojado de lugares comunes se revela la vida de un hombre vigilante del entorno desde la tribuna de la sensibilidad

David Rodríguez

De su recorrido anónimo por la Universidad Central, aún conserva esa personalidad reservada y poco extensiva que para muchos resulta arrogante. Esa diversidad que lo caracteriza no es apreciable si se ve frente a frente: rapado y de cara limpia, pero implacable en su combinación a tonos neutros: siempre grises, negros, olivas y marrones. Generalmente no hay espacio para el blanco, pero en alguna ocasión se le ha visto deslumbrar con una camiseta de ese color. Eso sí, siempre de manga larga; bien sea de camiseta entera, o al estilo sudadera (por debajo de una franela de mangas cortas).

El adjetivo de implacable es sinónimo de no dar tregua, de severidad o de dureza; pero en este caso la acepción de rigurosidad es la escogida porque -como ya comentamos- a la hora de elegir combinaciones sus pantalones no escapan a esa predilección por colores reservados y anónimos para el lugar común que se predica en la mayoría del desfile: convertirse en una valla humana, de gratis.

Por su cabeza no pasa otra cosa que la imagen y la estética, pero haber aprendido a escribir bien en la carrera de Letras le resultó determinante para poder expresar con la lingüística aquella pasión adquirida en esos años de infancia en La Pastora.
Su abuelo periodista, casi sin querer, le empapó de sensibilidades cuando recorrían juntos el Centro Cultural Gustavo Meire, de la parroquia caraqueña. Nunca olvidará, a pesar de su corta edad, las tardes escuchando tertulias de Arturo Uslar Pietri, o viendo al maestro Jesús Soto por aquellos lares. La literatura y el mundo de las artes plásticas que tanto defendía su abuelo, dejaron en él los frutos que lo alimentarán durante toda la vida.


Aún recuerda con cariño su clases de cine y producción audiovisual, su viaje a Cuba al Festival de Cine de la Habana, y los esfuerzos de una de sus mentoras para que se apegase -sin éxito- a las corrientes socialistas. Pero si realmente hay algo significativo en su vida fue su estancia en el Teatro Teresa Carreño como guía de sala.

Tantas tardes y tantas noches de espectáculos en el teatro que lleva el nombre de la famosa pianista venezolana, le construyó un modo de ser y estar en el mundo corporativo de la cultura y del conocimiento. El ver y observar con tanta frecuencia obras como las del ballet de Barishnikov o las óperas de Pavarotti, entre otras, aunado a todo lenguaje adquirido en su paso por las escuelas de cine y televisión, hizo de él un ser lleno de voluntad inefable, con ganas de abarcar todos los espacios que le producen inquietudes.


Barishnikov

Pavarotti


Y es que esas ganas de abarcar tanto como se desea, solamente pueden no calificarse de quijotescas en un ámbito donde las libertades sean plenas; donde haya espacio para la diversidad. La Universidad Central de Venezuela reunió esas posibilidades del libre albedrío y tuvo el rol de alimentar un espíritu de libertad que se consigue en lugares como París, donde nadie voltea a verte y donde sólo si deseas haces amigos, descartando el rechazo de terceros si en lugar de esa vía se eligen la soledad y el aislamiento como destino.

El confeso amor por su alma mater irónicamente se desconoce si no se ahonda en su personalidad, ello sería un imposible, sobre todo, por la dedicación exclusiva que ofrece a la casa de estudios jesuita en Montalbán.

La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) es su centro de operaciones para la investigación de los fenómenos de la comunicación visual. Allí comparte su estudio profesional con la docencia, y su participación en aulas de clases le genera satisfacciones que superan sus logros individuales.
Llegar a la Bienal de Venecia como curador de la obra de Santiago Pol, lograr diversas publicaciones en revistas especializadas de diseño -dentro y fuera del país-, o el premio de investigación otorgado por la UCAB en 2009, no representan nada comparado con las lágrimas de una alumna conmovida al salir de una presentación de performances, o con la conciencia del discurso simbólico que algunos estudiantes logran desarrollar.

Él es un simple relator, un cronista empeñado -como pocos- en visualizar las respuestas estéticas de la sociedad venezolana frente a lo antagónico de poseer dos países dentro de uno: aquel que vive indigesto del mito simbólico militarista, que carece de patrón cultural, conformado por gente que ha dejado que la vida los lleve de cualquier manera, y el otro país ilustrado que produce simbología de alta calidad, pero que sólo es descifrado por unos pocos que representan absoluta minoría.

¿Puede haber alguien más que considere a su país una invención artificial? La concepción de movilidad y constante cambio es lo que él considera que es la identidad., no nuestros escasos 200 años de historia como República.
La densidad de su reflexión puede resultar una abstracción, pero apoya su doctrina en ese estudio de las representaciones urbanas que tanto caracteriza a las sociedades desgastadas por establishments oficiales. La paradigmática canción de Silvio Rodríguez que reza “viva el harapo señor, viva la mesa sin mantel” representa todo lo que no busca en el arte, que es la innovación y la intención de lograr la excelencia, aún careciendo de ella como concepto académico.

El errar por la ciudad y el deambular por sus entrañas de forma creativa, observando las representaciones y buscando sus significados, es un ejercicio que le ocupa ahora y siempre. La sensación de que la cultura contemporánea es un deambular creativo, cargado de mucha simbología, de muchas necesidades y de deseo, recogen gran parte de su concepción de Caracas: un sitio donde las mujeres quieren verse hermosísimas y los hombres arreglados, porque se consideran a sí mismos seres estéticos y errantes que transforman el espacio.

El arte, la imagen y lo simbólico son algo como frenético para él; y su relación con la ciudad, casi una necesidad. Si pierde ese contacto se volvería loco… así es Humberto Valdivieso, alguien que a pesar de amar a lo estético y a lo plástico está completamente seguro de que lo analógico desapareció hace rato y que ya es una tecnología vencida.

Para él la ciudad se entiende como una trama de relaciones que se reflejan en las marcas que dejan todos los artistas en su recorrido, y está seguro de que esas marcas existe una conciencia de hipervínculo que está relacionada con la forma en como interactuamos con Google.

Mtv trató de hacer Unplugged en los noventa, y en ellos terminó todo el mundo conectado. Entonces eso tenía que haber sido “Intimate” en vez de Unplugged. No te puedes desconectar, no hay forma: es imposible.” Humberto Valdivieso.

Humberto Valdivieso



Por David Rodríguez Gómez

miércoles, 14 de julio de 2010

“Sembrar y multiplicar” ha sido la vida de la primera ministra venezolana

La defensora a ultranza de la familia desarrolló una gran lucha contra el trabajo infantil

La mujer que representó dignamente a América Latina con su cargo en la UNICEF asegura que no “puedes tener conocimiento sino se transmite y se discute”

Un salón de clases fue el ambiente donde, tras volverse cenizas varios cigarrillos, pudimos conocer como define ella misma lo que ha sido la vida de Mercedes Pulido de Briceño. Quien es considerada una digna representante de la mujer venezolana, por muchísimos años ha tenido “la educación como el medio de transformación y el medio de retroalimentarse también” según sus propias palabras.

A una mujer tan conversadora, que definen por ahí como una andina de “interrogantes avasallantes”, no le hicieron faltas muchas preguntas para ofrecer a grandes rasgos lo que ha sido su vida, su experiencia como la primera mujer que ocupó un ministerio en el país, lo que fue su pasó por la UNICEF y lo que ha sido su trayectoria en las aulas universitarias, entre otras cosas.

La dos veces ministra durante la denominada Cuarta República nos comentó ser de tendencia muy observadora y “muy comparadora de las cosas, yo comparo las cosas, no acepto las posiciones únicas”.

Una mujer con tanto conocimiento sigue aprendiendo en las aulas de clases

Cuando se le preguntó lo que ha sido su proyecto de vida, sin duda alguna aseguró la docente que “en el fondo el proyecto de vida de uno ha resultado ser un proyecto de tipo luchador pedagógico”, reconociendo que esa retroalimentación que ha conseguido en las aulas de clases le ha permitido “adaptarse y entender los cambios que están sucediendo”.

A la interrogante que la misma Mercedes Pulido se plantea en el recorrido del encuentro: “¿si tu me preguntas que es una vida?”, se responde “yo si creo que ha sido sembrar y multiplicar”, haciendo referencia a su vida misma.

Semillas transformadoras
Cuando le pedimos a la ex senadora que nos contará lo que ella ha recogido después de ser formadora de tantas generaciones expresó “yo pienso que por las manos de uno han pasado más de 1000 alumnos, que de ellos 50 hayan hecho algo, que estén en afirmaciones de sus propios proyectos de vida y uno ayudó a eso, eso es un logro”.

También aprovechó la interrogante para con cierta añoranza asegurar que “soñábamos que estábamos ya construyendo un país y estamos encontrando con que mucho de lo que se había hecho viene para atrás”, pero según la ex ministra, no todo desaparece porque hay semillas que transforman, e impiden que todo desaparezca, haciendo referencia a quienes ocuparon pupitres de las aulas que ha dirigido.

Una gran luchadora por la figura de la mujer y la familia
Dejando de lado la nostalgia, nos sumergimos en los recuerdos una mujer emblemática, que además de haber sido la primera representante del género en formar parte del gabinete presidencial en Venezuela, fue la propulsora de una reforma al Código Civil venezolano, dónde cambiaban en grandes proporciones el papel de la mujer y los hijos nacidos fuera del matrimonio.

Inmediatamente se le vino a la memoria lo que se hizo, lo que ella denomina “realmente una reforma en el código civil”. Según la reformistas lo que se hizo fue “una mesa de tres patas” representadas por “los valores de la familia”, “la representación de las universidades” y “las estructuras del poder político”, donde se incluye Pulido.

Pulido continúa diciendo que una de las cosas interesantes que ocurrieron en ese primer ministerio de la mujer fue esa reforma, con la que se “transformaba en función de un proceso democrático” la autoridad de la familia que “iba a ser compartida entre hombre y mujer, no solamente en el manejo de los hijos, sino del patrimonio familiar”.

Al preguntársele que es lo trascendente de su pasó por el gabinete como representantes de las féminas, expresó “yo creo que lo más importante, y lo digo con toda claridad, si nosotros no hubiésemos hecho la igualdad de filiación, es decir, que los hijos son todos iguales ante la ley, en una situación económica como la que tenemos actualmente, hubiera habido unas retaliaciones espantosas”.

Su inquietud en la UNICEF por el trabajo infantil
La profesora de la UCAB y la Simón Bolívar nos contó que lo más duro que les tocó enfrentar durante su actividad en la subsecretaria del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, fue el problema del trabajo infantil. Para la psicóloga el hecho de que “en muchas de nuestras sociedades” los jóvenes trabajan para mantener a la familia y elevar la sobrevivencia, se traduce, según ella, como “pan hoy y hambre mañana” y lo más dramático de la situación es que no solo trabajan en el campo agrícola o minero, también lo hacen en la prostitución.

Otra labor que considera, la gran defensora de la familia, de importancia de las que participó en la UNICEF es el estimulo de la “educación paralela” en la búsqueda por reinsertar al adoslecente a la formación, a esos jóvenes que considera Pulido como autónomos, y en peligro de caer en las drogas, por la capacidad que tienen de moverse y el objeto de consumo que representan. Al reintegrar a la juventud a la educación se aleja a los mismos de los vicios, dejó entrever la profesora universitaria.

A quien tanto ha convivido con jóvenes y que formó parte del país que aquellos jóvenes del 28 hicieron entre las décadas de 1960 y 1990, se le pidió que comentara las diferencias que ve entre esas generaciones pasadas y los jóvenes que luchan ahora, expresando la dirigente política que “nosotros éramos una generación que creíamos y construimos un cambio con recursos muy escasos y estructuras muy jerárquicas, hoy en día tienes una juventud que irrespeta las normas”, sin detenerse a pensar en la corresponsabilidad que implica crear instituciones que tengan capacidad de disminuir las diferencias.

El lado crítico de Mercedes Pulido
Por el hecho de haber dejado muy bien la figura de la mujer venezolana con su actuación en distintos cargos e instituciones, se le pidió su opinión acerca de las mujeres que dirigen los poderes públicos, los cuales han subordinado al Poder Ejecutivo, obteniéndose como respuesta a dicha interrogante que “no es problema de mujer, no es un problema de géneros”, según Pulido el problema es que “no son autónomas”.

La ex ministra de la Familia afirma que estas mujeres “saben perfectamente que quienes no se someten las marginan”, y reconoce que “en el caso nuestro si hubo un elemento de autonomía”, dando como ejemplo de ello discusiones de géneros como fueron la lucha por la protección de la maternidad e introducir en los contratos colectivos la igualdad de salarios.

Ya entrando un poco en tema de actualidad nacional, no podía dejarse pasar la oportunidad para preguntársele, a quien ha sido una referencia de consulta obligada en los últimos tiempos, sobre la situación actual del país, respondiendo a ello que “estamos en una situación muy crítica”. “Yo veo al país muy confrontacional, y veo un país que necesita inspiración con gobernantes, potencialmente eficaces, como considero yo que pueden haber otras alternativas y que se puede convivir con las diferencias”, aseguró la profesora Pulido.

Quien resulta ser una opositora al gobierno de turno en el país, considera “que le hemos dado demasiado poder a Chávez, creemos que Chávez es infalible y no, no es infalible, depende mucho del poder que tu le des”, al tiempo que asegura que ha llegado a donde está por “subestimarlo y sobreestimarlo, porque al sobrestimarlo, tú te minimizas”.

El tema de moda: las parlamentarias de septiembre
Al ser consultada la profesora Mercedes sobre lo que espera para el 26 de septiembre día de las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional, aseguró de inmediato “yo creo que llegamos”. Según Pulido “tenemos que pelear los espacios porque el fraude es una posibilidad real”, y aseveró que tendremos que aceptar “que estamos en un periodo de transición y reacomodo por mucho de lo que ha sucedido en estos 10 años, pero dándole una visión a futuro”.

Ya para terminar la entrevista se le pidió a Mercedes Pulido, que despidiera con unas palabras suyas, un mensaje que pudiera brindar al país. El mensaje fue que “tenemos que construir democracia, que no es fácil” y dejó claro que aspira que las generaciones que la siguen, “sigan construyendo”.
Ya han pasado 12 años desde el accidente de Juan Carlos

COMO SI FUÉRAMOS UNO SOLO

Andrea Fernández

Su vida transcurría entre la universidad y los amigos, hasta que un 27 de junio de 1998 todo cambió. Su mamá ha sido su mayor apoyo pero también una gran amiga que lo ha acompañado en cada paso a tomar, en cada camino y en todas las travesías que le ha tocado cumplir. Estos dos soportes son los que le han ayudado a seguir adelante y hasta tener un hijo

Yo no sabía que iba a estar con él hasta que lo vi. Tampoco sabía que él era el indicado. No conocía nada sobre su pasado, ni quién era, que hacía o por qué estaba así. De lo que sí estaba segura era de que iba a pasar con él el resto de mis días y que lo iba a acompañar tanto en las buenas como en las malas, tanto en el día como en la noche.

Mis primeros momentos a su lado en 1998 no fueron fáciles de manejar. Todavía quedaban en su cuerpo restos de tristeza, rencor y negación. Sus piernas eran pesadas y su mirada fría. La única que sabía cómo llevarlo era su mamá, Lidia, mientras, yo veía y aprendía. Al principio me rechazó, me ignoró pero yo siempre estuve ahí, a sus pies, cuando lo necesitaba. En este punto de esta relación que apenas comenzaba, me tocó esperar a que él me aceptara.

Se me hizo difícil entender qué le había pasado. Su silencio interminable no me dejaba adivinarlo y las lágrimas de su madre tampoco. Fue en medio de una sesión con la psicóloga y otra con la psiquiatra, cuando comprendí que a Juan Carlos lo había golpeado de la vida.


Ese 27 de junio, como todos los sábados, Lidia preparó sus maletas para escapar con destino a Camurí, estado Vargas, sitio donde Juan Carlos y ella tienen un modesto apartamento en el que construyen sueños, liberan tensiones y respiran felicidad. Juan había salido la noche anterior con sus amigos, su cabeza le pedía una almohada y el resto de su cuerpo, descanso. Como pudo, tras los insistentes llamados de su madre, se levantó, se duchó, vistió y la acompañó al metro más cercano, Propatria, estación que cierra la línea uno del subterráneo en la parte oeste de la ciudad de Caracas.

Allí la dejó para que ella se trasladara hasta otra estación en la que, al salir, tomaría un transporte público que la llevara hasta el pequeño paraíso. Mientras tanto, “Juanca” aprovecharía de estar en plena luz del día para hacer los acostumbrados ejercicios de la mañana.

Así, se dispuso a estirar músculo por músculo en una calle con pequeños bultos de asfalto con rayas amarillas que le advierten a los conductores que deben reducir la velocidad. Después de cumplir con su rutina de estiramiento vino la decisión: cruzar el pequeño corredor vial. Como si fuese una escena en cámara lenta, Juan dio varias zancadas y sólo le dio tiempo de escuchar un estruendo que venía a toda velocidad desde la esquina. Segundos más tarde, iba por los aires, sin entender qué pasaba, mientras que el conductor de la grúa que lo había expulsado como bala veía como este joven de 22 años estrellaba su cabeza contra el pavimento seco.

En ese instante el mundo se detuvo. Su cabeza golpeó el asfalto, la sangre se esparció por todo el lugar y él abrió los ojos sin entender que no se podía mover, que sólo gesticulaba algunas palabras, las cuales fueron diluyéndose en su garganta con el paso de los minutos.

El conductor, consumido por el miedo y la irresponsabilidad, levantó el cuerpo herido de Juan y lo lanzó, como un saco de alimentos, adentro de la grúa, olvidándose de aplicar los primeros auxilios típicos de este tipo de situaciones, en las que no se puede mover a la víctima y en las que tomar los signos vitales hasta que los bomberos o una ambulancia lleguen pueden marcar la diferencia.

Aunque la lógica humana dicte que a los heridos se les traslade a un hospital, el hombre responsable del accidente comenzó a pasearlo por la ciudad —quién sabe si con la intención de dejarlo en cualquier terreno baldío para que esperara a su muerte—, mientras Juan trataba de mantenerse despierto y luchaba por su vida. El lugar de llegada de este agónico viaje fue El Junquito, una de las 22 parroquias del Municipio Libertador de Caracas y una de las 32 que hacen vida en la capital de Venezuela.

Allí, en un estacionamiento, quedó tendido hasta que personas de la zona, nombrada así por la planta junco, quisieron ayudarlo y encontraron a un taxista que lo trasladó hasta el Hospital Ricardo Baquero González, mejor conocido como el Periférico de Catia, en el que por la escases de insumos Lidia se vio obligada a trasladar a Juan a la Clínica Vista Alegre, una vez que ella llegó de La Guaira con una noticia tan negativa a cuestas.

Un quirófano fue la tercera parada de Juan Carlos después del accidente. Un cuarto sobrio con el aire impregnado a anestesia, personas enmascaradas y cubiertas completamente como al mejor estilo de una película de ficción, y un frío que congelaba los huesos fue donde los doctores le ayudaron a corregir la postura del cuello de este joven, que había sufrido una lesión en la parte cervical de la columna.


Yo no podía aceptar lo que estaba escuchando. Ahí entendí por qué había llegado a su vida. En este momento vi el propósito de nuestra estadía por casi un año en el Hospital Pérez Carreño, ubicado en el sector La Yaguara y considerado uno de los mejores centros de rehabilitación de la ciudad. A mí no me importó nada, sólo quería acompañarlo todos los días, cuidarlo, darle algo estable, seguridad y así ha sido hasta el día hoy, cuando ya han pasado 12 años de tan terrible suceso.

He visto cómo ha mejorado con su rehabilitación y cómo pasó de no mover ni los brazos a trabajar un tiempo en una compañía de telefonía móvil y después en la Alcaldía de Chacao. He estado en esos momentos más duros, en los que tanto Juan Carlos como su mamá han llorado por las adversidades pero también he visto cómo celebran las hasta lo más sencillo de la vida.


Estar todo el tiempo con él ha sido algo sin precedentes. Nunca se me olvidará cuando llegamos a su nuevo hogar y la resistencia que tenía a los cambios, o las tardes de ajedrez con el abogado que iba a la casa de paredes verdes manzanas a tratar de distraer a Juan Carlos y ayudarlo con la motricidad de sus manos. O quizás las tardes de rehabilitación, en las que con esfuerzo, fue superando cada obstáculo y ha sido capaz de regenerar parte de su masa muscular.

Pareciera que fue ayer cuando Juan Carlos pudo manejar su carro y yo estuve ahí, o cuando nos fuimos por un mes, completamente solos, a Miami, Florida, en Estados Unidos para que él pudiera participar en el programa de células madres en el Hospital Jackson Memorial de esta ciudad, donde se intenta comprobar si los efectos reparadores que se han registrado al injertar células madre en tejidos dañados de animales de laboratorio son reproducibles en seres humanos.

Después llegaron los trabajos, los éxitos, el reingreso a la universidad y hasta su hijo. Y a pesar de que ha tenido que superar el infarto cerebral de su mamá y una operación que la mantuvo alejado de él por varios meses, no ha decaído. Es mi modelo, es mi guía y mi ejemplo. Me alegra ser su apoyo, sus piernas cuando más lo necesita. Sí, me alegra porque yo soy su silla de ruedas.

martes, 13 de julio de 2010

Lidia Rodríguez: una luchadora con sonrisa de oro


Su hijo, Juan Carlos, de 33 años ha sido su inspiración


Lidia Rodríguez: una luchadora con sonrisa de oro

Andrea Fernández
 Mientras esperaba frente a la puerta del pequeño apartamento ubicado en el piso 6, pensaba que iba a encontrar una casa consumida en el desorden y la oscuridad, con dos personas a las que la tristeza había vencido: una madre de familia desgastada y con el corazón roto, y un hijo que luchaba por sobrevivir. Sólo cuando se abrió la puerta, pude entender que la actitud esa mujer trabajadora y sonriente ha sido fundamental para aceptar como bendiciones todo lo que la vida le ha dado.

Paredes verdes manzana con cenefas blancas y cuadros de marcos dorados, muebles acolchados y una gran mesa redonda al entrar invitan a introducirse en un mundo donde la esperanza y el espíritu de lucha se respiraban en cada rincón del hogar.

Sus pecas y su pequeña estatura se movían con sutileza y agilidad, su risa inundaba el ambiente y dos manos marcadas por los años abrazaban a lo único por lo que ha trabajado durante los últimos 33 años: su hijo. Lidia, se llama. Su nombre, de origen griego, significa la que proviene de Asia Menor, y sus características se ajustan a lo que ella es en la realidad: responsable, de buen carácter, buena amiga y feliz. Lidia, para muchos, será una mujer más, pero para su hijo es su mundo y para otros, un ejemplo de vida.

“Sufrí mucho cuando quedé embarazada”

Nacida en Santa Marta, Colombia, el 1 de marzo de 1957, Lidia Esther Rodríguez se residenció definitivamente en Venezuela luego de obtener el título de bachiller en un liceo colombiano (1974). Su adaptación a otro país no fue traumática, ya que sus constantes viajes a tierras venezolanas, donde su mamá trabajaba mientras ella vivía con su abuela en la capital del departamento de Magdalena, permitieron que instalarse en Venezuela no fuese cosa extraña. En Colombia no quedó nada. Con un núcleo familiar tan reducido, sólo su abuela y ella tuvieron que hacer maletas para iniciar una nueva etapa.



Pero así como llegó a Venezuela, llegaron los cambios. Como cualquier adolescente, conoció a un joven, pudo más el amor y quedó embarazada. Aunque se piense que aquí comenzaron las alegrías, ella relata todo lo contrario:

“Cuando llegué acá iba a comenzar a estudiar pero me pasó algo… Metí la pata con el papa de Juan Carlos (su hijo). No me fue bien”, comentó entre risas, tomando un café negro con su mano derecha en el lado opuesto al que yo estaba sentada en la mesa redonda de madera. “Estuve esperando que el papá de él se arreglara, pero nunca se arregló, todavía sigue echado a perder. —continuó explicando entre carcajadas y cerrando los ojos suficiente para que notara su picardía—Yo estuve esperando, dejé de estudiar y me quedé con el título de bachiller nada más”.

En este punto, Lidia bajó la cabeza, pero sin dejar de reírse, y admitió que tuvo que, por obligación, dejar a su abuela y separarse de su madre.  No sólo tuvo que lidiar con el hecho de gestar una vida en su vientre, sino también con que ya no tendría a su familia natural.

“En aquel entonces mi mamá fue brusca, me botó de la casa—prosiguió con el buen humor a pesar del dolor del recuerdo que se le reflejó en sus ojos—. Fue duro y yo sufrí mucho cuando quedé embaraza de Juan Carlos”.

Cuando terminó de pronunciar esas últimas palabras, pensé a quién podría recurrir esta joven, que a los 20 años tuvo que asumir la responsabilidad de traer a un ser humano a este mundo. Sin pensarlo, le pregunté y me contó, nuevamente con una sonrisa, que vivió con su suegra y con su cuñada en Catia hasta que en 1999 decide independizarse, ya cuando su vida había dado otro giro más.

“Las cosas allá no eran dulces, ni color de rosas. Allá había un poco de envidia, de malestar”, relató.

Aunque no todo fue malo: “Una vez que nació Juan Carlos las cosas mejoraron por el hecho de que ella (su mamá) iba a ser abuela pero igual me quedé viviendo en casa de mi suegra. En cambio con mi abuelita fue distinto siempre”.

“Cuando se murió mi abuela yo sufrí mucho”

Los años fueron pasando, Juan Carlos fue creciendo, Lidia siguió trabajando. Como se iban presentando los retos, los iba asumiendo. Ella tuvo que sobreponerse a la pérdida de su abuela que, según narró con lágrimas en los ojos, ha sido la persona más importante de su vida después de “Juanca”.

“Te parecerá cómico que no diga mi mamá. El día en que se murió mi abuela yo sufrí mucho, fue un golpe duro, porque ella fue la que me crió. Cuando mi abuela estaba enferma y yo llegaba, todo el mundo decía que ella se curaba de inmediato”, y así concluyó el tema, dirigiendo la mirada hacia el cielo en señal de que estaba recordando todo lo bueno que ella le dio.

“La vida me dio un cambio de 360 grados”

El 27 de junio de 1998,  la vida de Lidia y de su hijo cambió radicalmente.   A pesar que para el resto del mundo sea sólo un día y para los periodistas su fecha de celebración, para ellos  significaría grandes obstáculos que superar.
A las 8 am de ese sábado, Lidia le pidió a Juan Carlos que la acompañara hasta el metro de Propatria para que ella pudiera irse hasta Camurí (La Guaira), sitio donde eran “felices” y tenían un pequeño apartamento que poco a poco fue condicionando: “Pasar el fin de semana allá era lo que me hacía ser feliz el resto de la semana”, comentó en un inciso explicando que así era la única manera de escapar de la casa de su suegra.

Después de que Lidia se montó en el subterráneo, su hijo fue impactado por una grúa y llevado por el mismo conductor a un estacionamiento en El Junquito, hasta que después de varias horas fue trasladado hasta el Hospital Periférico de Catia, recinto de atención médica en el que ella encontró a “Juanca” cubierto con hojas, y no con sábanas, porque no había insumos.


Como pudo, y aferrándose a las fuerzas que probablemente no tenía, resolvió la situación y consiguió que los bomberos buscaran a su hijo y lo llevaran a la Clínica Vista Alegre, donde fue operado para corregir la postura del cuello. Hasta ese momento, nadie se le había acercado para darle otra noticia que cambió definitivamente el curso de de sus vidas: Juan Carlos no caminaría nunca más.

“Yo tenía la esperanza de que iba a caminar pero el médico en ningún momento me dijo lo contrario. Parece que lo sabía todo el mundo menos yo. Yo tenía la esperanza pero pasaban y pasaban los días, hasta que una persona me dijo: Le escuché un comentario a una enfermera que él no va a caminar”. Así compartió conmigo ese recuerdo mientras que volvían a nublarse sus ojos con lágrimas.

Después de esto siguieron largos procesos de rehabilitación (lo tuvo que dejar hospitalizado un año en el Hospital Pérez Carreño), lucha constante para que “Juanca” evolucionara, dos trabajos, terapistas, entre otras cosas.
“La vida me dio un cambio de 360 grados. No te quiero ni contar cómo me ponía cuando lo tenía que dejar en el Pérez Carreño”, recordó con voz entrecortada.

Juan no fue el único afectado. Dos años después del accidente, Lidia  tuvo que poner un alto a tanto estrés. Otra vez apareció la sonrisa en su cara y como si se tratara una simple gripe, soltó la bomba: “Me dio un infarto cerebral.

El médico me dijo que tenía exceso de trabajo. —Para ese entonces, Lidia ya tenía un cargo en Ipostel y trabajaba en el colegio Academia Merici, institución en la que todavía permanece después de 21 años de laboresYo pasaba coleto de madrugada. Entonces el médico me dijo que tenía que decidir entre los dos trabajos”. Y decidió quedarse con el colegio, donde ha conseguido buenas compañeras de trabajo que la han ayudado en los momentos más difíciles.

Continuó diciendo que a pesar de su condición de salud, a ella “no le pasó nada”. “Después me sentí bien, como si nada me hubiese pasado. Yo seguí con mi vida, no me podía parar”, relató.

 “El logro de nuestras vidas fue independizarnos”

Para el momento de su accidente cerebro vascular, Lidia y Juan Carlos se habían marchado de la que por 21 años fue su casa. “Nosotros nos independizamos después del accidente. Yo me sentí tan mal cuando Juan Carlos tuvo el accidente que yo pensé que de un momento a otro me iba a morir porque el sufrimiento que tenía era tan grande, pero a la vez me llené de fuerzas y yo compré este apartamento. Yo moví cielo y tierra para mudarme para algo propio. Eso lo hice calladito”, narró llenándose de orgullo, inflando el pecho y dibujando una amplia sonrisa en su rostro con pecas.

“El hecho de tener una casa propia hizo que Juan Carlos tuviera un cambio, que yo no te puedo contar. Juan Carlos no quería nada y cuando nos mudamos para acá fue un cambio para los dos pero sobre todo en el caso de él, el cambio fue…” y lo abrazó sin terminar la frase.

 “He tenido una vida exitosa”

Así como llegó la oportunidad de que Lidia se comprara un apartamento, Juan Carlos se ganó una camioneta con un ticket de lotería. Después tuvo la oportunidad de ir a Estados Unidos para participar en el programa de células madres del Hospital Jackson Memorial de Miami. Al regresar, consiguió trabajo en una compañía telefónica; y, actualmente, trabaja en la Alcaldía de Chacao.

Lidia sostiene que esto ha sido fruto de su actitud positiva ante la vida y el humor con el que han enfrentado las cosas.

“El humor nos ha ayudado. Una cosa grande que nosotros tenemos es que celebramos todas las cosas, hasta las cosas que son insignificantes para otros pero que son importantes para nosotros. De todas las cosas de la vida yo hago una fiesta. Hay gente que para sentirse bien necesita tantas cosas y nosotros nos acostumbramos a celebrarlo todo, hasta los pequeños detalles”, comentó para concluir la conversación.

La historia tiene más aristas: una operación, una hospitalización, un nieto y alegrías en su lugar trabajo, pero esos momentos son los que han hecho posible que Lidia sonría y considere que su vida ha sido exitosa.

El apartamento verde seguirá estando, los cuadros de marcos dorados también. Juan Carlos seguirá trabajando, mientras que Lidia continuará haciendo su mayor esfuerzo para sonreír en cada instante.

Encuesta

Caracas: la urbe más violenta de Latinoamérica y la tercera más insegura del mundo
Cuando el hampa y los homicidios reinan
Aunque el gobierno dice aplicar planes para combatir la inseguridad caraqueña, no ha mostrado informes con cifras globales que demuestren los resultados. Sin embargo para los venezolanos la inseguridad resulta ser un tema preocupante

Daniela De Freitas  

Los fines de semana se registran cada vez más casos de muertes violentas en Caracas. La cifra de occisos entre viernes y domingos en la morgue de Bello Monte es tal, que sobrevivir en la ciudad sin ser víctima del hampa o de un asesinato es todo un reto.

Actualmente se contabilizan hasta 60 fallecidos un fin de semana. Los hospitales muestran su miseria a su máxima expresión, las funerarias lucen abarrotadas y en la morgue de Bello Monte solo queda el llanto y la desolación.

No es para menos. Según cifras extraoficiales, en Venezuela existen siete millones de armas en las calles, de las cuales sólo 50 mil están registradas. Además Caracas resulta ser la ciudad más violenta del Latinoamérica y la tercera con más homicidios en el mundo, según estudios realizados por la revista norteamericana Foreign Policy en el 2008, y que dos años más tarde se mantiene vigente.

Sin embargo, desde Miraflores han implementado planes para combatir el hampa y la inseguridad, como Caracas Segura y Ruta Segura, pero los resultados no han sido los esperados, pues en 2009 hubo un promedio de 100 homicidios por cada 100 mil habitantes según el Observatorio Nacional de Violencia.

Pero con todo esto a cuestas, ¿Qué medidas considera usted que debe implementar el gobierno para disminuir el índice de inseguridad en Caracas?

“Al gobierno le interesa poco el tema de la seguridad. Basta con escuchar las declaraciones de la Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez, al decir que todo se trata de una sensación. Sería interesante saber si ellos se atreven a salir sin escoltas, montarse en el Metro y caminar por el centro de Caracas después de las 9:00 de la noche. Tendrán que sacar al ejército a la calle”, dijo Carmelo Contreras, abogado.

Con el ciudadano de 42 años concuerda Jaime Bustamante, quien se encuentra desempleado. Considera que los caraqueños se han tenido que acostumbrar a vivir con miedo. “Uno no puede salir tranquilo ni para ir a la panadería. En cualquier esquina te pueden echar un susto y lo peor es que a veces las mismas autoridades son ladrones. Estamos en una sociedad corrupta”.

En cambio, para Victoria Prieto la situación es diferente. “Todo esto es culpa de los medios de comunicación como Globovisión, porque enferman a la gente. Tienen que sancionarlos. Eso es todo. En este país nunca los pobres habíamos sido tan bien atendidos. Si hay algunos robos, pero el gobierno ha demostrado que trabaje en eso”.

Un poco más moderada es Valentina Trujillo. “Todo ha sido un fracaso. Debería existir una planificación integral entre el Ministerio de Interior y Justicia y la Alcaldía Mayor de cada municipio. Unificar las policías. Que sean profesionales. Antes estas cosas no se veían como ahora”, añadió el ama de casa de 65 años.

Sea como sea, el problema de la inseguridad toca hasta el más desinteresado en el tema. No se trata de ideologías políticas, ni de gobierno u oposición; pues todos por igual piden soluciones al tema de la inseguridad. Hechos y no palabras, que las autoridades no se queden en promesas electorales y discursos políticos.

miércoles, 7 de julio de 2010

“Sólo en La Estancia encontrarás…”

Alí Agüero, arreglista, compositor y cuatrista.
“Sólo en La Estancia encontrarás…”

*** “El maestro compone, arregla canciones, recibe llamadas de sus colegas músicos y espera pacientemente una nueva aventura musical”.

Merxy Olivo.



Solía tener un rincón que huele a discos viejos, con un piano casi añejo también, una pequeña TV que a diario está en el canal meridiano de deportes e insisto en la gran pila de discos de acetato, CDS, libros y hojas de música. Confieso que ese rincón, en secreto, invita a que uno quiera adueñarse de él, a ver si en algún momento sus paredes cantan todas las canciones en el haber de un compositor . Ahora desde su casa el maestro arregla, compone, recibe llamadas de sus colegas músicos y espera pacientemente una nueva aventura musical.

El niño Alí Agüero

-¿Qué recuerda de aquella niñez con su familia?

-Nací el 21 de enero de 1943 en Maripérez, Caracas. Recuerdo que el trato con mi familia fue muy bueno, soy el penúltimo de siete hermanos; fui un niño corriente con las tremenduras habituales, las cuales no hacía mucho porque mi mamá era muy fuerte de carácter, no me dejaba reunirme con los muchachos del barrio, porque eran “los malandros”; tenía que escoger a los amigos, para jugar aquellos juegos que ya casi desaparecieron: metra, trompo y perinola.

-¿En qué momento descubre que tiene talento para la música?

-Cuando niño tocaba unas maracas inmensas que estaban en mi casa, ahí siempre escuchaban música bailable, ni siquiera música nuestra sino música del Caribe, entonces yo agarraba las maracas y las movía.

Se puede decir que mi comienzo en la música fue cuando muchacho al tomar clases de cuatro en una materia extra cátedra, sin pensar si quiera que esa iba a ser mi profesión; al poco tiempo fui el líder de los cuatristas, yo tocaba la melodía y el resto la acompañaba.

En el Amor ¿demasiado tímido?

-¿Cómo fue su adolescencia?

- Era demasiado tímido, el cuatro me ayudó un poquito a bajar la timidez, que todavía tengo. En el liceo cuando yo iba por un pasillo y venían las muchachas, yo me pasaba para otro pasillo, la verdad soy tan tímido que por eso no cantaba. Recuerdo que me gustaba la vecina mía, yo llegaba del liceo a tocar cuatro ahí en la división de la casa, sin dar a entender que era para ella, yo tocaba, no le decía nada y ella tampoco, ¡éramos de 12 años imagínate tú!

Mi primera novia formal la tuve en el liceo, con quién me casé luego y tuve 2 hijos.

-Empezó a estudiar Psicología en la Universidad Central de Venezuela ¿qué pasó?

-Empezando Psicología se creó un grupo de aguinaldos dirigido por un amigo que me había dado clase de arpa en una academia; con este amigo hicimos un grupo de aguinaldo con puros estudiantes de Psicología; una compañera del grupo me invitó a formar parte del orfeón universitario y yo le dije- “pero yo no sé cantar, lo que hago es tocar”- luego decidí ingresar al orfeón y fue mi primer encuentro con la voz.

El mismo amigo que dirigía el grupo de aguinaldos conocía a los muchachos del cuarteto “Los Cuatro”, un cuarteto que yo veía por televisión en los programas musicales de Radio Caracas Televisión; entonces me dijo que uno de ellos se había graduado de ingeniero, se fue a trabajar al interior y estaban buscando uno que sustituyera esa voz, dije lo de siempre: -“mira yo canto es en el orfeón, yo no canto”- me llevó a donde estos amigos, me hicieron la prueba y quedé en el cuarteto, eso fue en 1962 y de ahí vino el contacto con el pianista, compositor y creador de la Onda Nueva, Aldemaro Romero, porque ellos ya trabajaban con él.

La música, pero en serio.

-¿Cuál fue la primera experiencia musical significativa?

-Haber grabado con el cuarteto “Los Cuatro” que de hecho fue un comercial, una cuña de una leche que se llamaba “Twin top” en 1964. Luego hicimos conciertos en el hotel Humboldt y en televisión cuando comenzó el canal 8, Aldemaro tuvo un programa los domingos que se llamaba “Venezuela Canta y Baila” y buscó al Cuarteto para doblar unos temas que había grabado en el exterior. De ahí, di mi primer paso en serio, en la música popular.

-En el año 1969, forma parte como cantante y cuatrista del grupo ONDA NUEVA, agrupación de gran proyección internacional en cuanto a música venezolana se refiere, ¿qué fue para usted esa participación?

-El programa de Aldemaro en el canal 8 había terminado y me causó mucha sorpresa que me llamara para buscar dos voces, una femenina y una masculina, para así formar parte de una idea que él iba a producir, “La Onda Nueva”. Comenzamos a ensayar en 1968 e hicimos la primera grabación al año siguiente. Hoy siento gran emoción haber intervenido; en ese momento no sabíamos que eso iba hacer historia en la música venezolana, sólo cantábamos lo que Aldemaro nos decía, incluso en los tres festivales que se hicieron de Onda Nueva, vino una cantidad de artistas famosísimos; al finalizar los conciertos, se iban celebrar y yo me iba para mi casa, ahora me arrepiento de no haber estado más cerca de toda esa gente, fue una oportunidad única.

Sólo una vez, me fui a ensayar a la casa de Aldemaro, no había llegado nadie, me abrió la puerta y me dijo:-“mira no hay ensayo”- “¡entonces me voy!” – luego me dijo:”-“no chico, si quieres quédate que hice unos espaguetis y ahí está Tito Puente, come con nosotros”- entonces imagínate, no comí, me quedé hablando y oyendo todo lo que decían.

-Su mayor aporte musical ha sido a través de comerciales publicitarios. Es muy difícil no recordar la canción del Restaurant “La Estancia” ubicado en Caracas, ¿Cómo fue trabajar en esa rama?

-Comencé en la publicidad tocando y cantando las canciones de otros productores; infinidad de productos, todos los cigarrillos, Belmont, Astor, producciones de 7 cuñas de 30 segundos al mismo tiempo, en cine, radio y televisión.

Lo que pasó con “La Estancia” fue que yo produje e hice la música, la letra es de Graterolacho y tuvo gran aceptación, hasta hace poco me llamaron para renovar la canción que aún sigue en la televisión.

Hay otro comercial a ver si te acuerdas: “Freees, Frees, Fressscolita me gusta fres fres…” la grabamos con mis tres hijos, cada uno cantó cuando tenía 8 años, duró su tiempito en el aire, eran dibujos animados llamados “los frescolocos”.

-Ha sido arreglista y compositor para varios artistas venezolanos, uno de ellos fue Alí Primera, además un buen amigo para usted, ¿qué recuerda de ese tiempo?

- La primera pieza que me dio a conocer como compositor fue “El diario de un niño” que hice para mi hijo Kodiak, él tenía como tres años y me dijo- “¡yo quiero cantar vale!

Después le hice unos arreglos a María Teresa Chacín, y Gloria Martí, quién era muy amiga de Alí Primera, él le pidió a Gloria una recomendación y ahí comenzó mi unión con Alí.

Participé con él en siete discos; nos hacían chistes porque éramos los tocayos, una vez íbamos en el carro, estábamos en una cola hacia Prados del Este, yo iba manejando y él iba a mi lado, entonces me dice (riendo)- en el carro que viene aquí al lado hay una muchacha que dice: “mira ahí va Ali Agüero” y la otra le dice: “no es Alí Agüero, es Alí Primera”, al parecer una me veía a mí y la otra lo veía a él y cada una tenía razón, estábamos gozando un puyero.

Un día lo invité al Boxeo porque le gustaba mucho pero lo eché a perder; íbamos con un grupo de amigos músicos para sentarnos en primera fila y el siempre que iba se sentaba en las últimas gradas con su gente, cuando se sentó con nosotros, la gente empezó a decirle “Alí te están cambiando, nos abandonaste, ahora estás con los ricos” yo le dije -¡cónchale disculpa vale!- luego me respondió “no le pares panita” -(porque él le decía panita a todo el mundo y a mí tocayo)

Otra faceta que no conocemos

El maestro Alí Agüero le encanta ver televisión, siempre que se le visita está la tv encendida; amante del deporte en general, confiesa que queda cansadísimo pero de verlo en donde sea.

A la mayoría le sorprende creer que él sea la voz de la canción del comercial “La Estancia Restaurante”, la cual le pedí (como un fans abnegado) me cantara y asegurar que efectivamente esa era la voz.

-Como compositor participó en varios Festivales Nacionales de música venezolana, e internacionales como la OTI y Viña del Mar, festivales importantes en Latinoamérica. ¿Cómo fue esa experiencia?

-En Venezuela fue el Festival del Niño en 1970, que se hacía aquí en Caracas; participamos con Onda Nueva y la canción “El Catire” que llegó de último; de todas las canciones que participaron en ese festival, la única que se conoce y que se ha grabado en el exterior es “El Catire”.

En Viña del Mar participé dos veces como compositor en el año 70 y en el 72; recuerdo que estaba en el ensayo y el representante de Brasil me dice- ¿cómo ve su obra? –“No la veo en ningún lugar, ya he oído 5 canciones y son buenísimas”- Luego el de Brasil me regaló una partitura de su obra, que llegó en segundo lugar, al tiempo se la escuché a Frank Sinatra.

La OTI fue en 1995 con una canción de Simón Díaz.

-¿Qué haces actualmente?

-Me mantengo en una agrupación que se llama “Los Cuñao´s” de los cuales sus integrantes fueron y son cantantes de cuñas, somos 8 entre hombres y mujeres, cantamos arreglos de Onda Nueva.

Tengo un programa de radio que se llama “La Matica” dedicado a entrevistas de artistas nuestros, de lunes a jueves por la emisora Cultural de Caracas 97.7 FM.

Preguntas Cortas

-A que le teme

A la forma de morir, ¡no sabemos el cómo!

-Una canción

Hay muchas, voy a decir tres ¿puedo?

Una que se llama “Las manos” de Ricardo Aguirre, Caracas de Cesar Prato y Poco a Poco de Aldemaro Romero.

-Una frase que lo represente

Responsabilidad.

-¿Qué música han influido en usted?

La Bossa Nova; en los años 60 mientras la gente escuchaba los Beatles yo estaba oyendo Bossa.

-¿A quién admira?

Aldemaro por supuesto, su música fue la corriente que yo seguí en mi trabajo cotidiano.

-¿Con quién le gustaría trabajar de tener la oportunidad?

Con Iván Linz el compositor de “Magdalena”, una canción que interpreta Elis Regina.


Debo confesar que lo asombroso de Alí Agüero es su tranquilidad para conversar; previo a la entrevista el día entero se había convertido en el “martes 13” de las películas, lluvia sin parar, tropiezos para la comunicación, cantidad de obstáculos que sólo él con su voz y su celestial paciencia hizo olvidar; resolvimos rápidamente, se acercó al micrófono y esperó mis preguntas como esos niños que tienen excelentes notas y no hacen ningún ruido.

Decreto que conversar con Alí es escuchar la suavidad de alguna melodía constante que persuade a cualquiera, recordando las suyas por supuesto.